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A LA DESAZON, OPONER EL DEBATE Y LA CREATIVIDAD.

Miércoles 13 de enero de 2010, por Jorge Eiris

En la diáspora estamos haciendo la pesada digestión del resultado del Plebiscito. Hay desencanto y desazón. Confesémoslo. Vi las últimas publicaciones en los foros y advierto la participación y opiniones que se emiten sobre el Departamento 20 y su relación con Uruguay. Esto es alentador, porque provoca inquietudes y deseos de aportar a un debate que nos debemos. Cambió mi estado anímico y el de muchos

En los últimos días hubo distintas expresiones desde los consejos consultivos, de justificada preocupación y que hablan también de un grado de desazón que no podemos permitirnos ponga en duda la viabilidad y marcha del Proyecto de Vinculación.

La experiencia de otros países con corriente migratoria no registra antecedentes en términos relativos por la magnitud y extensión de nuestra emigración .Es un proyecto necesario para el país, muy ambicioso y por demás apasionante, porque persigue crear y fortalecer vínculos con el país apelando a nuevos conceptos y medios que brindan hoy la globalidad y las tecnologías.
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Hay retrasos, errores, promesas incumplidas que tenemos que señalar entre todos, pero nada puede cuestionar el emprendimiento.

No entendemos el Proyecto del D 20, como una cruzada mística, sino como un compromiso estratégico de un sector de la sociedad uruguaya, el Uruguay del Exterior, en la tarea de aportar a un proyecto nacional y velar por el bienestar de los uruguayos del exterior en todos los planos. En el breve período recorrido, hay sobrados testimonios de hechos que demuestran cómo es posible desde fuera del país, participar en experiencias vinculadas a las ciencias, la cultura , a la economía y variadas formas del relacionamiento con el Uruguay. Hay un rico historial del cual hay que sacar partido, incluyendo un capítulo tan sensible al proyecto como es la promoción del retorno.

Nadie duda que los compatriotas que se pusieron la mochila encima para impulsar la formación de los consejos a lo largo del mundo, lo hicieron consustanciados con el proyecto de vinculación que se promueve. Pero esencialmente por los factores afectivos que pesan y mucho en nuestro caso. Quizá no todos con la misma visión, pero sí con el denominador común: volver la mirada sobre Uruguay, su Diáspora y servirles.

Son conocidos los obstáculos y dificultades que se han venido superando en este novedoso y complejo proceso de construcción y que por los caracteres señalados, requiere creatividad, paciencia y perseverancia. A veces se cuestiona la representatividad de algunos consejos. Incluso se habla de una supuesta “crisis de los consejos”. Sucede que estamos “en pañales” en todos lados, unos más , unos menos !; que hay elementos de la indiferencia y el desarraigo que hay que vencer ; del “no soy de aquí, ni de allá” como lo ha referido algún compatriota recientemente. Sacar estas piedras del camino no se logra solo con encuentros mundiales, con organismos supra-consejos y buenas intenciones. Necesitamos tiempo y líneas de acciones globales que partan de los intereses y realidades locales y les den perspectivas de trabajo a los consejos en su relacionamiento con los residentes.

Desde cada lugar, partimos de experiencias distintas: personales y asociativas. En la tarea de unir las colectividades concurren orígenes diversos, antiguos nucleamientos y asociaciones con fines determinados: sociales, recreativos, culturales. Los consejos nacieron para articular y fomentar la unidad de todas las expresiones de la diáspora y construir espacios de ejercicio ciudadano. En muchos lugares nacieron como la primera y única expresión asociativa de su comunidad, de tal forma que pasaron a sustituir a las asociaciones con fines determinados. Todo hace a la complejidad del proceso y ello genera matices en las opiniones y formas de ver el desarrollo del proyecto.

El Proyecto de Vinculación nos requiere abordar la tarea de construcción en cada consejo, con una visión general, reconociendo que somos parte de una idea fuerza colectiva, que trasciende los límites orgánicos de cada consejo .No concebimos la puesta en práctica de la política de relacionamiento de cada consejo, sin esta definición. Ello no significa desconocer la necesaria autonomía, ni interferir en el funcionamiento interno de los consejos. Por el contrario, desde nuestra diversidad, con los acuerdos y una agenda básica, podemos proponernos la consolidación de los colectivos existentes y la extensión de la red de consejos con nuevos nucleamientos. Y esto es posible si establecemos formas de diálogo respetuoso con un paciente intercambio de ideas sin condicionamientos ni preconceptos, como lo hemos venido practicando hasta el 3er. Encuentro .El debate de una agenda común, no va en desmedro del funcionamiento y tareas de los consejos particularmente considerados, sino que nos fortalece y enriquece colectiva e individualmente.

El reciente plebiscito por el Voto del Exterior, ha dejado enseñanzas. El resultado adverso nos indica que no hemos podido instalar en la sociedad uruguaya, la existencia de lo que llamamos Patria Peregrina, ni nuestra presencia y comunicación como referentes de la misma. No se trata de la falta de” marketing,” sino la carencia de una comunicación adecuada acerca de iniciativas y objetivos concretos alcanzados, capaces de ser visualizados por la sociedad. Necesitamos que en Uruguay nos vean como una fuerza útil y constructiva, y modificar la actitud de una dirigencia política que parece mirar de reojo al proyecto, comenzando por la misma Cancillería que merece algunas consideraciones en especial y en su momento.

Nos parece injusto tirar todo el fardo de nuestros retrasos sobre la Dirección de Asuntos Consulares. Todos asumimos responsabilidades en los distintos niveles, aunque hay que reconocer que quien tiene que traccionar el proyecto globalmente considerado, es el Estado a través de sus organismos competentes, y a nueve meses del 3er. Encuentro, es tiempo para hacer señalamientos críticos.

El 2010 nos espera con las tareas pendientes en cada lugar y un intercambio de ideas y propuestas, que debe confluir en el PLAN NACIONAL DE ESTADO PARA LOS URUGUAYOS DEL EXTERIOR. Jorge Eiris.
Córdoba, Arg.