Departamento 20 - Consejos Consultivos

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EL VOTO DEL EXTERIOR.

Barajar y dar de nuevo.-

Martes 15 de diciembre de 2009, por Jorge Eiris

Pasó la segunda vuelta, se ratificó el pronunciamiento del 25-10, pero a pesar del triunfo eleccionario de un proyecto identificado con la nueva política de vinculación del Estado con la emigración, a los uruguayos del exterior nos queda un cierto sabor amargo. Pero de los traspiés se extraen las mejores enseñanzas.

Solo el 38 % del electorado acompañó la iniciativa del Voto Epistolar. No fueron pocos, pero insuficientes para la aprobación.

Casi todos los sondeos previos, hicieron que descansaran nuestras preocupaciones en esos datos. Es uno de los tantos errores que nos quedan y que generan interrogantes. Todas las iniciativas anteriores surgidas del ámbito parlamentario resultaron negativas. Confiábamos que con el instrumento directo constitucional, el plebiscito, contaríamos con un respaldo mayoritario. Pero el electorado que tiene la suprema decisión, fue contundente. Sería el colmo de la pedantería un cuestionamiento o reprobación al veredicto popular. Este siempre responde al contenido y calidad de los mensajes que recibe.

Quienes desde el exterior, junto a innumerables compatriotas nos involucramos en un proyecto, en una visión de país de futuro que añoramos sea asumido por las mayorías, veíamos y vemos en el voto del exterior una herramienta de construcción de ciudadanía capaz de incorporar a centenares de miles de uruguayos que componen nuestra diáspora a ese diseño nacional que en Uruguay se está gestando.

Seguiremos insistiendo en esa realidad que llamamos el Uruguay del Exterior o Patria Peregrina, en esos 600 mil compatriotas que miran hacia la patria y esperan la respuesta de la sociedad y el Estado uruguayo. Quienes ven a los uruguayos de la emigración, solo como un rezago de épocas decadentes de nuestro pasado, son funcionales a la visión excluyente y conservadora de las políticas que generaron esta sangría nacional.

Las dos consultas del plebiscito, derogación de la Ley de Caducidad y Voto Epistolar estaban vinculadas a romper con aspectos negativos del pasado por una parte y abordar reformas políticas que significan modernización y desarrollo del sistema democrático.

La primera vuelta expresó casi mayoritariamente, la aprobación de la gestión frenteamplista, por la continuidad y un nuevo período de gobierno, reconociendo los logros en la economía, en el plano social, la honestidad y eficiencia en la administración del Estado. Pero en el plano de la contienda cultural, el de las ideas, eso que hace que la gente vaya rompiendo coyundas con la manera de pensar de la media uruguaya y se involucre con ideas transformadoras, por ahora, plantea dudas. Y las boletas blanca y rosada tenían que ver con esto último. Frente a este tropezón, ya hay quienes piensan en volver a las iniciativas parlamentarias. Nos parece que trasladar al parlamento nuevamente la iniciativa, es tapar el sol con el harnero, pasar por encima de un pronunciamiento popular y desconocer nuestros retrasos en modificar esas aristas aún predominantes del conservadurismo en amplios sectores de la sociedad. Las papeletas del plebiscito, fueron el barómetro para medir el estado anímico de la misma respecto a estas decisiones cruciales para el desarrollo de nuestra democracia. Preferimos otra vía que suponga un amplio debate y movilización para concluir en un pronunciamiento directo en el marco constitucional.

El Voto del Exterior integra la batería de reformas políticas que tienen que ver con la calidad institucional democrática, con la inclusión, con la solidaridad, con una visión más amplia de nuestra sociedad y sus fenómenos. Y en el caso uruguayo, como un acto de reparación histórica del Estado para con la emigración, una herida del país dolorosa como la misma impunidad, salvando comparaciones.

Reconozcamos que los detractores del Voto Epistolar nos marcaron la cancha. Salimos a contestar argumentos ramplones y mezquinos como :”los de afuera son de palo”; “que vengan y paguen impuestos como nosotros…” y no siempre provenientes del campo conservador. No fuimos flexibles al plantear opciones, en la redacción de la modificación del Art. 77 de la Constitución, que concedía facultades a la Corte Electoral y omitimos presidir nuestra respuesta con los argumentos esenciales de fondo que sostienen nuestro proyecto nacional, con el programa, con las ideas innovadoras, que es la razón de ser de la fuerza política. Vale decir, con lo que estaba en juego el 25 de Octubre, que no es solamente la resolución de los problemas inmediatos de la gente. Al fin de cuentas, para qué sirven las campañas electorales, sino es para exponer ante la ciudadanía las grandes líneas de un proyecto, junto a las políticas inmediatas? Se prefirió lavar el discurso electoral ?

Nos queda por fin la interrogante acerca de la oportunidad política de la convocatoria al plebiscito en forma simultánea con las elecciones. Estas como el plebiscito son dos pronunciamientos con contenidos diferenciados. El comicio electoral estuvo centrado en “plebiscitar” la gestión del presidente Vázquez y dar continuidad a la administración del FA, mientras que las consultas del plebiscito estaban vinculadas a los aspectos programáticos y de fondo. Estos no fueron temas del debate electoral, quedaron rezagados en su planteo ante la opinión pública. Si no había disposición a la discusión programático, porqué se pegó la consulta a la elección de los cargos?
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En Agosto los consejos consultivos emitieron una Carta Abierta expresando: “Estamos a casi noventa días de la convocatoria. Son escasas las voces que en el país se ocupan de esta demanda que preocupa a más de medio millón de compatriotas, que pese a la distancia geográfica, se mantienen unidos y partícipes del destino de la Patria.”

En 2003 con la puesta en funcionamiento de los primeros consejos consultivos de residentes del exterior, comenzó a delinearse la nueva política de vinculación del Estado con los residentes del exterior. Más tarde en 2009 con la sanción de la nueva Ley de Migraciones, se otorgó el marco legal para estos organismos y el lanzamiento de un menú de iniciativas por parte de la Dirección de Asuntos Consulares y Vinculación del MRREE.
En Abril de 2009, el 3er. Encuentro de los Consejos, comprobó que el proyecto de vinculación no estaba instalado en la agenda del sistema político y solo alcanzaba a expandirse entre la emigración con todas las limitaciones que suponen la atomización y las distancias entre la diáspora y sin los nexos necesarios con la sociedad fronteras adentro.

Si hacemos un repaso por los medios, se comprueba la ausencia del Voto Epistolar en los discursos de campaña. Aquí no estamos ante una puja de intereses que puedan dividir las opiniones, sino ante la incomprensión producto de un vestigio conservador que no hemos sabido despejar con nuestra comunicación, de una parte, y la falta de audacia y compromiso con las cuestiones programáticas, de otros. Duele, pero hay que asumirlo.

El plebiscito por el Voto quedó como una anécdota y dejó enseñanzas en la construcción de un proyecto como el Departamento 20 al cual seguimos apostando. Como toda propuesta innovadora, presenta resistencia y exige convencer. En ese propósito y rumbo seguiremos a pesar de los tropiezos y resultados circunstanciales.

Finalmente, es leal, reconocer el trabajo y esfuerzo de la Comisión Nacional por el Voto de las Uruguayas y Uruguayos del Exterior. Remaron en aguas pesadas y acompañaron esta patriada que es solo el comienzo de algo que va más allá de una reivindicación por el ejercicio de ciudadanía.

Jorge Eiris.
Miembro del Consejo Consultivo de Córdoba.