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La llamada de los pueblos.

3° Llamadas de San Telmo - Buenos Aires

Sábado 13 de diciembre de 2008, por Carlos Hebert Maciel

El calor del diciembre estuvo presente en la ciudad de Buenos Aires, presagio de una jornada diferente. El 6 de diciembre de 2008 no fue un día mas para la cultura afro rioplatense, o al menos para quienes damos nuestro sentido consentimiento para rescatar de una buena y por todas, una expresión definitivamente propia de esta margen del mundo.

Es tiempo de abandonar el olvido arraigado al que fue condenada nuestra identidad rioplatense, no hay futuro de gloria para un pueblo si antes no reconstruye su pasado. Este pueblo rioplatense y latinoamericano a comenzado a transitar el camino del reencuentro consigo mismo, por que ha decidido ser pueblo, libre y dueño de su propio destino. Dejar de depender de los escribas de turno para ser su propio cronista, para sentar las bases de su apogeo que mas temprano que tarde ha de consolidarse como ese ancho mar que antes fue arroyo y río para convertirse en el Gran Río de Agua Dulce, El Río de los Pájaros Pintados, nuestro Río de la Plata. Un accidente de la geografía que ha venido para unirnos una y otra vez, los destinos de un mismo pueblo en dos orillas.

La tarde del 6 de diciembre fue uno más de los acontecimientos que dan fe de la voluntad de los pueblos, y mas aún, de las nuevas generaciones, que efectivamente estamos atados a un mismo destino, y el candombe se ha convertido en una de las tantas expresiones que calan profundo en nuestra sensibilidad, nos conmueve, nos alegra, nos mezcla, nos hace iguales, nos une, nos energiza, nos subleva.

La 3era Llamada de tambores de la Ciudad de Buenos Aires, es definitivamente un acierto, que año a año incrementa su poder de participación y convocatoria, 25 comparsas han sido protagonistas de este acontecimiento popular, en el barrio de San Telmo, por el empedrado de la calle Defensa desde Independencia hasta el Parque Lezama, que osadía del destino, la defensa de la independencia también se pelea en éstos frentes.

«Origen del Candombe»En Uruguay podemos decir que el candombe es la síntesis de la contribución de mas de 20 pueblos africanos, traídos por la fuerza de sus tierras natales. Alrededor de 1800 los cantos y bailes se hacían en la plaza del mercado, especialmente entre el 25 de diciembre y el 6 de enero, fechas en que las autoridades les permitían, aunque sus expresiones se repetían en reiteradas ocasiones cuando los creyesen necesario, a pesar de las quejas de los vecinos de entonces.
Esta síntesis o suma, amalgama, riquísimo mosaico en que confluyeron diferentes pueblos, a resultado en un único concepto. El papel que cumplió el Candombe fue fundamental, resistiendo los embates de la esclavitud, la represión constante a que eran sometidos. Era una forma de reacción y rebeldía a las imposiciones y al avasallamiento, y una forma de seguir conectados a su pasado, a sus raíces. Su riqueza a sido la expresión cultural mayor de los afrouruguayos.

Palabra derivada del prefijo Ka y de Ndombe (pueblo angoleño), del idioma Kimbundu, rama de las lenguas bantúes que se hablan en el Congo, Angola y zonas del sur de Africa. Etimológicamente el vocablo sería un aporte Banguela, por haber sido éste el pueblo Ndombe mas numeroso y que mas notoriedad tuvo en Montevideo. El concepto musical, la danza, la simbología que conforma el Candombe a lo largo del SXIX, no hay dudas acerca de aportes de los diferentes pueblos africanos. No constituye una onomatopeya, significa “negro”, perteneciente a los negros, propio de los negros, etc.

«Las llamadas»
En Montevideo al menos desde 1760, domingo a domingo, los amos permitían a sus esclavos que fueran a sus “canchitas” a lo largo de la muralla que cerraba la ciudad. Estas “canchitas” eran espacios de tierra apisonada, con una capa de arena, y se reunían de acuerdo a su nación. Cada grupo iba “llamando” a sus compañeros, los que salían de las casas de sus amos, y se reunían con quienes los “llamaban” desde la calle o la canchita.

«Los tambores»
La atracción que ejercen los tambores es tal que, a su paso, se va agolpando la gente, muchas veces sin conocer ni su origen ni entender su mensaje. Nadie permanece quieto.

Aquí han estado por más de 200 y han cambiado su forma y quizás su modo de ejecución, sus nombres y sonido pero no su esencia. Antes Macú, Bombo y Congo eran sus nombres y les acompañaban una verdadera orquesta Candombe con Mazacalla, Marimba, Mate o Porongo, Huesera, Caña Tacuara, Palillos, trozos de hierro.

Hoy, Chico, Repique, Piano y Bombo son los poseedores de esa tradición heredada de Africa de Llamar, de trasmitir sentimientos y emociones. El Tambor ha sido el más claro instrumento de protesta y reivindicación con que ha contado el afrouruguayo y a ello se debe el haber sobrevivido a todas las represiones.

Por supuesto no acaba aquí la esencia del Candombe, otros sobrevivientes son los personajes el Escobero, la Mama Vieja y el Gramillero, encarna el alma de la comparsa; y si bien no son consideradas típicas personajes de la comparsa, desde mucho tiempo han estado las bailarinas.

Esto que pretende ser tan sólo un esbozo del universo del Candombe, intenta convertirse en una invitación a indagar sobre éstas raíces que anidan en muchos rincones de la vieja Buenos Aires, donde en esta depredación urbana de tanto en tanto en el levantar de los viejos adoquines testigos vaya uno a saber de cuántos pasajes de la historia, se escucha el repique de un tambor, los sonidos del pasado, una postal de una misma lucha por la libertad, la independencia, la unidad, la de siempre, la confluencia de los pueblos, en un mismo pueblo, un mismo destino, una misma lucha.

Bibliografía consultada: Montaño, Oscar D.; Historia Afrouruguaya Tomo 1. 2008