Departamento 20 - Consejos Consultivos

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Uruguay: de país de inmigrantes a país de emigrantes.

Sábado 1ro de agosto de 2009, por CC de Cataluña-Graziella

Uruguay: de país de inmigrantes a país de emigrantes.

La historia de Uruguay en materia de evolución de su
población ha sido, como la de la mayoría de los países
latinoamericanos, la de la incorporación de sucesivas oleadas
de inmigrantes. Primero los conquistadores, luego los
colonizadores, después los expulsados por crisis políticas o
económicas en Europa, los perseguidos por razones religiosas,
los que llegaron comercializados como esclavos, los que iban a
“hacer las Américas”: todos encontraron cabida en nuestras
tierras.

Todos contribuyeron a formar, social, cultural y
económicamente, este país. Fue “la tierra purpúrea”, fue
pionero en legislación social, la escuela valeriana-laica,
obligatoria y gratuita-fue una realidad casi desde el inicio de
su andadura como país, las circunstancias mundiales le
permitieron tener una economía solvente –aunque siempre
dependiente-y una estructura social basada en una amplia
clase media. Creímos ser la Suiza de América.

Pero, el orden
mundial cambió, las guerras “calientes” se transformaron en
“la guerra fría” y a partir de mediados del siglo XX nuestra
historia también dio un giro. Se entra en etapas de crisis
económicas, empobrecimiento de la población, protestas de
quienes no se resignaban a ese proceso de pauperización
seguido de injusticia social y pérdida de derechos y garantías,
se desemboca en crisis sociales que son ahogadas por años de
dictadura y su secuela, de la cual se sale con daños
económicos, sociales, culturales de cuya profundidad quizás
todavía hoy no se tiene una cabal idea. Una de las
consecuencias de este proceso es que Uruguay, a partir de
fines de los 50 -principios de los 60 , pasó de ser país receptor
a país emisor de migrantes. Traducido a cifras: desde 1963
han emigrado 644000 personas. Entre 1963 y 1975 emigraron
201000 personas. De 2000 a 2008 lo hicieron 149000 .

Actualmente hay aproximadamente 483000 ciudadanos
uruguayos residentes en el exterior, de los cuales 77000 ,el
15,5%,está en España, cuarto país de destino preferido por
nuestros compatriotas.

Estas son las cifras de emigrantes en
un país de sólo 3 millones y medio de habitantes en un
territorio de 187000km2. Para el Uruguay actual, que apuesta
por mejorar las condiciones de vida de su población, por
diseñar un nuevo modelo de Estado basado en un desarrollo
social y económico sostenible y más justo , es de vital
importancia incorporar ,de alguna manera, en ese proyecto a
toda esa ciudadanía en el exterior. No somos una excepción en
el mundo.

Nuestro tiempo, el de la globalización, es el de los
movimientos masivos de población, lo que plantea muchos y
graves problemas. Uno de los aspectos más difíciles de
resolver es cómo preservar para el migrante todos los
derechos inherentes a su condición humana y de ciudadano, el
reconocimiento de los cuales ha sido uno de los grandes logros
del siglo XX y que deben ser preservados, desarrollados y
ampliados en el XXI.

En ese sentido el actual gobierno uruguayo, desde su primer
día, reconoció a esta “patria peregrina” como integrando
naturalmente el país. Se le llamó Departamento 20,
equiparándolo a los otros 19 que son la división político-
administrativa de Uruguay.

Es una política nueva para Uruguay en relación a los
ciudadanos en el exterior, inscripta en ese proyecto de nuevo
modelo de Estado. Esto implica reformas y reestructuraciones
en todos los ministerios y otros organismos estatales,
modificaciones que no son fáciles, sobre todo porque muchas
veces necesitan un cambio en la mentalidad de los actores en
este proceso. Y eso lleva tiempo.

En el Ministerio de
Relaciones Exteriores, principal implicado en esta política, se
comenzó reestructurando el Departamento de Asuntos
Consulares, que en setiembre de 2005 pasó a ser “de Asuntos
Consulares y Vinculación”.

En la Dirección de Asuntos Consulares se comenzó a trabajar
en la reestructuración de las misiones diplomáticas
adaptándolas a las necesidades del mundo actual. En marzo
de 2008 se creó la Dirección de Vinculación. A partir de 2005
se impulsa desde el MRREE la creación de los Consejos

Consultivos de uruguayos en el exterior, que tuvieron una
definición (o indefinición ) muy elemental, muy básica con la
intención de que se llenaran de contenidos concretos a
medida que empezaran a funcionar. Fueron concebidos como
un camino de doble dirección por donde circularían las
necesidades, inquietudes, ofrecimientos de cooperación,
proyectos, de los ciudadanos uruguayos de dentro y de fuera
de fronteras.

Por esa vía debemos intentar recuperar desde
fuera y reincorporar dentro del país, esa valiosa población en
el exterior .Es vital para Uruguay detener esta verdadera
sangría de jóvenes, creando allí las condiciones para que
puedan desarrollarse con dignidad sin sentir la necesidad de
emigrar.

La andadura de estas nuevas organizaciones comienza en
2005 cuando se constituyen los primeros Consejos
Consultivos en algunos lugares del mundo. En diciembre de
2006 se realizó en Montevideo el I Encuentro Mundial de CC,
una de cuyas resoluciones fue el reclamar un
reconocimiento legal de los mismos por parte del Estado
uruguayo. Este llega en enero de 2008, al promulgarse la ley
18250 o Ley de Migración, cuyo artículo 74 dice textualmente:

“Los CC son organizaciones representativas de los uruguayos
residentes en el exterior cuyo cometido central será la
vinculación con el país en sus más diversas manifestaciones.

La organización y funcionamiento de los mismos se sustentará
sobre la base de principios democráticos y la forma
organizativa que establezca la reglamentación.

El Servicio Exterior de la República, a través de sus misiones
diplomáticas y oficinas consulares, los reconocerá como tales
y brindará, dentro del ámbito de sus competencias, el apoyo
que le sea requerido.”

En este punto introduciré un paréntesis para destacar que en
nuestro Consulado en Cataluña con su Cónsul
General,Sr.Píriz al frente, tanto el CCCP como el actual
siempre han encontrado el apoyo y la colaboración que se le
ha requerido.

En diciembre de 2007 se realizó el II Encuentro Mundial de

CC. En marzo de este año se realiza el III Encuentro Mundial
en el que los Consejos Consultivos entran a formar parte,
definitivamente, de la política de Estado uruguaya. En
palabras del Embajador Flanagan, al frente del
- 
Departamento de Asuntos Consulares y Vinculación,” los
Consultivos están aquí para quedarse”.

En Catalunya, nuestro Consejo Consultivo Provisorio, se
constituye en noviembre de 2006, integrado por
representantes de las Asociaciones que respondieron a la
convocatoria del Consulado.

En diciembre de 2006 participamos del I Encuentro, al que aportamos un
documento con nuestras propuestas.

La tarea prioritaria- aunque no la única-que se fija ese Consejo Provisorio es
instalar el Consejo Consultivo de Catalunya mediante
elecciones democráticas. Se redacta un reglamento electoral,
se establecen los procedimientos, se nombra una Comisión
Electoral, presidida por el Cónsul Sr. Píriz .

En setiembre-
octubre de 2008 se realizan las votaciones en las cuatro
provincias catalanas en las que todos los que acrediten su
nacionalidad uruguaya, pueden ser candidatos y/o electores.

De esa votación surge este primer Consejo Consultivo de
Catalunya, que hoy presentamos ante ustedes. Resultaron
elegidos siete uruguayos entre los cuales hay representantes
de las cuatro provincias catalanas. Hemos de reconocer que
no hubo una gran participación: votó aproximadamente un
1% de los uruguayos residentes en Catalunya.

Esperamos que
la próxima vez aumente la participación. Pero, sobre todo,
deseamos que haya cada vez más compatriotas que nos
acompañen en esta tarea de relacionar la ciudadanía de
dentro y de fuera de fronteras. Asimismo necesitamos
conectar con la sociedad que nos ha acogido, para promover
en ella el mejor conocimiento de Uruguay en todas sus
manifestaciones: culturales, sociales, económicas.

Esta tareas, sobre todo en el campo cultural, la realizan con éxito, desde hace años, las asociaciones. Aspiramos a establecer con ellas
la coordinación necesaria para poder realizar proyectos
conjuntos.

Los Consejos Consultivos deberían ser” facilitadores” de la
relación entre los compatriotas y las representaciones
diplomáticas: ser la vía de circulación por la que lleguen a los
representantes del Gobierno uruguayo las aspiraciones y
necesidades de los ciudadanos en el exterior y a través de la
cual se puedan recibir ágilmente las respuestas a esas
inquietudes.

Debemos fomentar el “uso” de nuestra ciudadanía uruguaya:
esta no se pierde por residir en el exterior . La ejercemos, por
ejemplo, cada vez que hacemos un trámite en nuestras
representaciones diplomáticas. Debemos ampliar estos
derechos ciudadanos, entre los cuales uno fundamental: el
derecho al voto en el exterior. Derecho reconocido por la
mayor parte de los países democráticos.

Los CC de todo el mundo, que se mantienen en permanente
contacto, trabajan desde el I Encuentro por el derecho al voto
en el exterior. Este año, en octubre, al mismo tiempo que las
elecciones nacionales, se someterá a consulta popular la ley
que consagra ese derecho.

Nuestro Consejo Consultivo, como los del resto del mundo, se
une a la campaña iniciada en el Primer Encuentro de 2006
para conseguir la aprobación de esa ley. Esta será nuestra
tarea central hasta octubre , que instrumentaremos en
acuerdo con el resto de Consejos Consultivos en el mundo,
para lo que esperamos contar con el apoyo de todos los
uruguayos y, con el de los catalanes que nos quieran
acompañar en esta campaña.

También trabajamos actualmente para dotar a nuestro
Consejo de una forma organizativa más ágil y eficaz que nos
permita encontrar los mecanismos para llegar a la mayor
cantidad posible de uruguayos residentes en Cataluña.

Los Consejos Consultivos, también el nuestro, son la
expresión de la ciudadanía uruguaya en el exterior que se
integra y aporta lo mejor de sí misma a la sociedad que la
acoge.

Sin embargo la historia de nuestra emigración nos
demuestra que no renunciamos a nuestras raíces, a sentirnos
parte de ese país que, aunque no siempre lo tengamos
presente, nos dio la educación, los valores, las herramientas
con los que hemos podido desarrollar nuestra existencia en el
lugar en que nos tocara o eligiéramos vivir, estableciendo un
fructífero intercambio de aportes entre los uruguayos
inmigrantes y la sociedad receptora.